Nunca digas NO PUEDO. Todos tenemos la habilidad para hablar en público, unos más que otros.  Lo que nos diferencia es nuestra disposición para tomar la iniciativa de pararnos al frente de una audiencia y exponer un tema o una idea de proyecto.

Desde niño estamos hablando en público, cuando jugábamos con nuestros compañeros, cuando queríamos un juguete y lo comunicábamos a toda voz, cuando participábamos en el salón de clase en un “talent show”, etc.

La diferencia es que ahora como adultos tenemos que prepararnos de una manera más profesional antes de preparar nuestro discurso o nuestra presentación.  Tenemos que recordar que sólo un 80% de lo que nosotros presentamos es recordado por nuestra audiencia.  Cuando estamos haciendo nuestra presentación, no sólo vendemos un producto o un servicio, nos vendemos a nosotros mismos.

Nuestra audiencia está buscando en nosotros conocimiento, objetividad, positivismo, compromiso y esa milla extra, que nos hace diferentes de la competencia.  Por eso, debemos recordar los siguientes puntos:

Conocimiento – ¿Qué le estamos presentando a nuestra audiencia?  ¿Cuán preparados estamos para hacer esa presentación? ¿Estudiamos nuestra compañía? ¿Estudiamos nuestra competencia? ¿Qué hay nuevo en el mercado?  La audiencia necesita información precisa y confiable.

Objetividad – Tenemos que ser lo más objetivo posible.  Si conocemos bien el tema que estamos presentando o el producto que estamos vendiendo, tenemos toda la información necesaria para poder ser objetivos.  Una presentación objetiva y balanceada contribuye a que nuestra audiencia tenga credibilidad y confianza en nosotros.

Positivismo – El primer pensamiento que debes tener en tu mente es que SE PUEDE y que vas a lograr todo lo que te has propuesto para esa presentación.  Con esto en mente vas a lograr una mayor conexión entre la audiencia y tú.  Recuerda, lo que proyectas es lo que atraes.

Compromiso – Para que la presentación sea exitosa de principio a fin, no olvides cumplir con todo lo que prometiste (cartas de referencia, información adicional del producto y/o servicio, estadísticas, número de contacto, etc.).

Dar la milla extra – Este detalle extra es el que nos distingue de la competencia.  Hay cosas que no están escritas en libros, ni nadie nos las va a decir, simplemente tenemos que seguir nuestro instinto y hacer eso diferente que nos distingue de los demás y llamamos MILLA EXTRA.  Significa exceder las expectativas de nuestros clientes, hacer algo o dar algo que no esperaban.  Tanto en nuestra vida profesional como personal, siempre debemos exceder las expectativas de los que están a nuestro alrededor.

 

“La diferencia entre ordinario y extraordinario es ese poco de más”, Jimmy Johnson