¿Me escuchaste? Es una pregunta que hacemos a diario sin conocer el verdadero significado de la palabra.

Escuchar es prestar atención, involucra el intelecto, la vista y la mente. Oír es percibir algún sonido. Por lo tanto, muchas veces confundimos oír con escuchar, en especial cuando tenemos una reunión de negocios o brindamos algún servicio.

Es importante saber que de un 60 a 70% del día un empleado promedio la pasa escuchando. Desafortunadamente, sólo un 20% de la habilidad de escuchar es utilizada por la mayoría de las personas. 2/3 partes de lo que una persona oye es olvidado en pocos minutos. ¿Por qué? Definitivamente, no estaba prestando atención.

Si deseamos obtener mejores resultados en el área de ventas, servicio al cliente, reuniones de negocio, relaciones de pareja, entre otras, debemos aprender a escuchar. ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra habilidad de escuchar?

  • Prestar toda nuestra atención
  • Clarificar los mensajes
  • Demostrar al emisor que entendemos su mensaje
  • Expresar verbalmente las asunciones
  • Estar alerta al contenido intelectual y emocional de la conversación
  • Evadir la crítica, evaluación o el juicio

Tomando estos datos en consideración, si aprendemos a escuchar podemos obtener la información necesaria para satisfacer la necesidad del cliente. Por ende, podemos tener un aumento en ventas, y como resultado un cliente satisfecho. 

“Saber escuchar es más que tener la capacidad de oír las palabras de los demás. Es, principalmente, poseer la capacidad de dejar de oír nuestras propias palabras”.  David Fischman